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Fundamentos de la relación enfermera-persona sana o enferma

La relación enfermera-persona sana o enferma no ha sido suficientemente abordada, no sucede de igual manera con la relación médico-paciente la cual es tratada con cierta frecuencia. De hecho, algunos profesionales de la salud consideran que las relaciones médico-paciente y enfermera-persona sana o enferma son las mismas, y declaran que no hay diferencia alguna entre ellas. Sin embargo, a pesar de compartir igual objeto de estudio y espacios comunes para el ejercicio de cada profesión no poseen iguales contenidos ni funciones. En opinión de la autora existe una gran diferencia entre la actuación médica y de enfermería, por lo cual las relaciones terapéuticas que establecen cada tipo de profesional con las personas enfermas o sanas no han de ser las mismas.

Todo lo cual motivó a realizar una reflexión teórica sobre los reales fundamentos que sustentan la relación enfermera-persona sana o enferma y que lo hacen distinta a la relación médico-paciente, asumiendo el basamento histórico social y religioso que sirvieron de base en el origen de ambas profesiones. Considerando finalmente que el tema se declara abierto al análisis y debate y no lo da por concluido o agotado, resaltando que el tratar de igualar los fundamentos de la relación médico-paciente y enfermera-persona sana o enferma constituye un error ético y asume que colocar este tema a debate obligaría a repasar los elementos que desde el punto de vista religioso y social tiene de antecedentes la problemática enfermera-paciente y médico-paciente porque, sin lugar a dudas, la hegemonía y preponderancia médica ha minado las relaciones médico-paciente las cuales han jugado un papel en la historia de la medicina y en el modelo de cuidados e imagen que sobre la actuación de enfermería poseen los profesionales de la salud y la sociedad.

La relación enfermera-persona enferma o sana no ha sido suficientemente abordada ni estudiada,1-3 no sucede de igual manera con la relación médico-paciente, del cual varios autores cubanos y extranjeros, médicos y enfermeras tratan con cierta frecuencia.4-9 De hecho, algunos profesionales de la salud consideran que las relaciones médico-paciente y enfermera-paciente son las mismas, no hay diferencia alguna entre ellas. Pero ¿es realmente así?, entonces, ¿existe o no diferencias entre la actividad médica y la de enfermería?, ¿sus funciones y misiones son las mismas? Ante planteamientos como éstos se impondrá un sinnúmero de argumentos. Existe una gran diferencia entre la actuación médica y de enfermería aun cuando comparten el mismo objeto de estudio: el hombre sano y/o enfermo y el mismo espacio, que se les hace común: el hospital, el consultorio, el centro de trabajo, el círculo infantil, la escuela, la fábrica, etc. Pero sus contenidos y funciones no son para nada los mismos.

De ahí que se considere como aspecto de esencial trascendencia e importancia para el logro y alcance de los objetivos y propósitos de salud las relaciones que se establecen entre las enfermeras y enfermeros y las personas sanas y enfermas, no viendo al enfermo o persona sana como objeto de las relaciones sino como sujeto de la relación, como elemento necesario, activo, responsable y capaz, cuyos comentarios, sentimientos, emociones e ideas tienen un valor incalculable para la labor del profesional de enfermería y de salud, que engrandece su labor y hace más humana la atención y la relación, y al mismo tiempo permite abordar al hombre no como una suma de sus partes sino como una totalidad, integralmente. Con este enfoque se pretende realizar una reflexión teórica a partir de una amplia revisión bibliográfica que nos permita analizar, en un primer momento, el fundamento de la relación enfermera-persona sana o enferma.

El médico es la persona que por su preparación y conocimiento está facultado para realizar el diagnóstico de las enfermedades y establecer un tratamiento que alivie o resuelva el problema que aqueja al enfermo,4,10 y otras acciones como las de promoción, prevención y rehabilitación de salud; profesional éste que se ha desempeñado desde siglos atrás de manera preponderante, que desde luego tiene un basamento histórico social concreto con un elevado reconocimiento social y que de cierta manera ha influido en la función e imagen social de otras ciencias y en este caso, la enfermería. Por citar un ejemplo, en estudios realizados y publicados por la Organización Mundial de la Salud en África y los Estados Unidos de América ocupan un status social mayor los médicos que el personal de enfermería, lo cual lo hace objeto de estudio prioritario que realza la imagen social de esta profesión a diferencia de la enfermería.

En tanto la enfermera, por su preparación y los conocimientos proporcionados durante su formación preprofesional dirigirá su actuación al cumplimiento de indicaciones médicas conocidas como acciones dependientes, las cuales resultan de obligatorio cumplimiento y de no cumplirse incurriría la misma en un delito, las acciones interdependientes donde con la participación de técnicos o especialistas de la salud se le brindará una atención interdisciplinaria o multidisciplinaria a la persona enferma o sana, la familia y la comunidad y por último, acciones independientes, que se sustentan en los conocimientos generales y particulares de otras ciencias y el dominio y aplicación de principios científicos y éticos que regulan su actuación y comportamiento profesional y que en ningún momento pondrán en peligro la vida del enfermo, la familia o la comunidad y que están dirigidas a satisfacer las necesidades básicas de confort, descanso, higiene, una buena alimentación, y prevenir complicaciones, entre otras cuestiones.

Esta relación se da, además no de un modo aislado, sino dentro de un sistema social con un peculiar modelo organizativo y un entramado complejo de situaciones y relaciones.

De esta manera, junto a las dificultades derivadas de cualquier relación personal se sitúan en la relación enfermera-paciente aquellas otras que han hecho que la relación nazca. Habitualmente el enfermo entra en contacto con la enfermera cuando se encuentra en una situación problemática. Pero los problemas humanos no son nunca exclusivamente biológicos, psicológicos y/o sociales, sino también morales, formando una unidad indisoluble, ya que todos estos aspectos forman parte de la naturaleza única del hombre.

Revista Cubana de Salud Pública, versión impresa ISSN 0864-3466versión On-line ISSN 1561-3127

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